
Estábamos parados en Virgen del Puerto, yo conduciendo, mi hijo mirando por la ventana hacia la derecha, hacia el Parque de Atenas. Me imagino que se le vinieron como en las películas, demasiados pensamientos juntos, me miró y en un tono resignado, pero con la serenidad que le caracteriza me lo preguntó, me lo confirmó : ¿ Aquí empezó todo, verdad?, se refería a su pasión por las bicis desde que su padre le trajo a este parque por primera vez y cuando quiso descuidarse corría a toda pastilla parque abajo, parque urbano, en el centro de Madrid, con una bici de Otero, de la Calle de Segovia, mas madrileño imposible. Luego fué la Casa de Campo y luego, más tarde el campo de verdad. Pasando por las ruedecitas que tan feliz le hacían. Pero ahora, él reflexionaba sobre su padre, que nos preocupa, que está escayolado, que su cúbito se ha roto por una negligencia de uno que no piensa en nadie a la hora de hacer su trabajo. Obviamente para mí empezó todo a la puerta del instituto, con una bici roja que para llegar a buscarme se había recorrido medio Madrid, y que yo pensaba ¿ y por dónde vendrá?. Cada uno tenemos un "ahí empezó todo". Ahora solo quiero que todo vuelva a empezar.

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